“Cuidado con fuego” es consejo bien conocido. “Cuidado con palabras” y andas bien precavido. ~ William Carleton (traducido)
¿Cuáles son sus valores, sus esperanzas, sus sueños y deseos? ¿Cuáles son sus excusas, sus justificaciones, sus juicios y pesares? ¿Cuál es su historia? Se le haría difícil contestar éstas preguntas sin el uso de lenguage. Como seres sociales, comunicamos todo el dia: escuchamos la radio, tenemos la TV encendida , charlamos en el Internet y hablamos por el teléfono celular. ¡Estamos hablando constantemente! ¿Pero cuán amenudo prestamos atención a lo que decimos? ¿Cuantas veces nos preguntamos el por qué de lo que decimos, o de donde provienen nuestras opiniones? ¿Por qué decimos lo que decimos y escojemos las palabras que utilizamos? ¿Y por qué son estas preguntas importantes?
Los pensamientos que tenemos y las palabras que utilizamos es imprescindible para poderse entender uno mismo; cual es nuestro punto de vista, hacia donde queremos ir, cómo vamos a alcanzar nuestras metas y las tendencias que nos impiden ele progreso. El lenguage organiza nuestros pensamientos y nos proporciona un punto de referencia, el punto de vista de los cuales vemos el mundo y nuestro lugar en él. Esencialmente, nuestro uso de palabras determina nuestra versión de lo que es real.
La verdad es que no pensamos en las palabras que elegimos utilizar, o cómo vamos a utilizarlas. A menudo preferimos encontrar ofensa con algún otro cuando se “le escapa” alguna opinion inappropiada o nos rehusamos a perdonar alguien que lamenta haber dicho algo fuera de lugar. Muchas peleas de familia comienza con un malentendido y cuantas veces no escuchamos a alguien decir, o hasta usted mismo quizás ha dicho, ” eso no es lo que quise decir”.
Lo primero que necesitamos para poder iniciar cualquier cambio es el saber qué necesita cambiar. Un buen lugar donde comenzar es estar conciente de nuestros pensamientos. Prestando atención a nuestro discurso nos muestra las actitudes que llevamos por dentro y el tipo de energía que proyectamos; recopilamos información importante sobre nuestra persona, información que es regularmente inconciente. ¿Está lo que decimos deacuerdo con la visión de lo que queremos actualizar? Meditando sobre estos temas nos puede ayudar a enfocar nuestra energía de manera apropiada y nos ayuda atravesar los cambios que pasamos en camino a nuestras metas.
Me gustaría compartir un ejercicio que puede intentar si desea. Implica el uso del de la conjunción “pero”. Es una palabra que utilizamos constantemente en nuestras interacciones diarias y aun así es raro que consideremos de qué manera la estamos utilizando y qué ideas estamos comunicando. “Pero” no sólo une dos frases en una oración, también niega la primera frase de la misma oración. Lo que viene después del “pero” es generalmente una justificación, una excusa, una corrección o una contradicción a lo que primero se menciona, negando la frase inicial. Aquí presento ejemplos para aliviar cualquier confusión.
“Me encanta lo que se hizo en el pelo, pero, ¿no cree que está algo corto? “
“Creo que tiene una gran oferta, pero le hace falta revisar algunos detalles.”
” Sabes que no me gusta el chisme, pero ¿ha escuchado lo más reciente de tal-y-cual? “
“No quiero lastimar tus sentimientos, pero la verdad es que… “
Considere esta última oración en particular. ¡Tanto que la utilizamos! Ahora digamos que uno tiene el deseo y la meta de crear y mantener relaciones pacíficas con amigos y familia. Lo último que uno quiere hacer es andar lastimandole los sentimientos. No necesitamos ofrecer nuestra opinión si sabemos que nuestras palabras ofenderán. ¿Y qué si preguntan? Porque otros nos hagan una pregunta no nos conceden el permiso para lastimar sus sentimientos. ¡Al contrario! Cuando alguien pide nuestra opinión, no es que la deseen; lo que piden es apoyo, reconocimiento, confirmación de que han tomado la decisión correcta; así sea la prenda que lucen o la persona que escojieron como pareja.
No tomes mi palabra, busque en su propia experiencia. Cuando pedimos una opinión es cuando más necesitamos apoyo.
Si verdaderamente tenemos el deseo de llevarnos bien con otros, nos refrenaremos de ofrecer nuestra opinión negativa, o la podemos reemplazar con una opinión que es honesta y también positiva. Al hacer esto, estamos actuando con integridad, tanto en nuestras relaciones con otros, como con nosotros mismos. Actuamos de acuero a lo que nos propusimos como meta.
El ejercicio es darse cuenta de esta palabra. ¿Cuántas veces utiliza la palabra “pero” en su comunicación diaria? ¿Cuántas veces desvaloriza la opinion, los sentimientos, pensamientos, ideas y opiniones de otros? ¿Cuantas veces lo utiliza para crear excusas, justificar acciones desagradables o que contradicen sus metas deseadas?
Ahora que tiene esta información, ¿cómo lo va a utilizar para alcanzar sus metas?